EL CARDENAL AMARILLO
Tiene un primo famoso y conocido
habitante también de nuestro pago,
aquél, el del copete colorado,
emblema federal del cielo mío.
El también es cantor y de los buenos,
entre talas, quebrachos y espinillos
enhebra refucilos amarillos
y a la tarde le entrega un canto pleno.
Un negro en su copete se ha prendido
y ha ensuciado apenitas su garganta,
es la dulzura misma cuando canta.
Cardenal amarillo, el perseguido,
el celeste entrerriano lleva un ruego,
lo quiere libre... nunca prisionero.

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